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Pemex, ejemplo de ineficiencia

23-Mar-2004 El Economista Petroquímica Reportes de resultados y acciones
Mientras que Statoil produce 2 millones de barriles de crudo con 18,000 trabajadores. Pemex produce 3 millones 400,000 barriles con 140,000 empleados Durante los próximos año, si Pemex desea sobrevivir deberá cargar sus baterías y considerar que el desarrollo de la compañía dependerá de grandes inversiones en aguas marinas, actividad donde no tiene ni la experiencia ni el capital para hacerlo por sí misma, por lo que deberá abrirse a las alianzas con otras compañías. A pesar de las limitantes que generan una serie de contradicciones, Pemex en el ranking de las petroleras mundiales ocupa el 7mo lugar, pero en lo referente a exploración apenas y lleva el 18% del territorio nacional, el resto de las reservas están en las aguas del Golfo. Así, a 68 años de la nacionalización de la industria petrolera, Pemex es una entidad en declive. Dentro de las principales consecuencia destacan las restricciones legales que le impiden cerrar coinversiones con las grandes petroleras a fin de compartir riesgos y ganancias que impulsen su fortalecimiento. Por si fuera poco, Pemex está limitado para administrar sus recursos e invertir en su desarrollo, sujeto a las contradicciones de un Congreso de la Unión que si bien coincide en fortalecer su estructura financiera desecha cualquier cambio para su régimen fiscal y a cambio le asigna recursos insuficientes para el desarrollo de la exploración y explotación. Y es que el régimen fiscal de Pemex ha sido factor determinante en su deterioro al destinar el 60.8% de sus ingresos al pago de impuestos "es un régimen confiscatorio", dice el director de Pemex Exploración y Producción (PEP), Luis Ramírez Corzo. El Congreso puso a Pemex en la encrucijada de invertir la mayor parte de los recursos en la actividad más rentable y descapitalizar al resto. Statoil, experiencia que no se quiere ver. Mientras que los detractores de la apertura del sector energético al capital privado argumentan que con las alianzas y las coinversiones de otras petroleras en Pemex empezaría el desmantelamiento de la paraestatal y el dominio de los extranjeros sobre los bienes de la nación, la experiencia en Noruega demuestra exactamente lo contrario. Tan es así, que su empresa petrolera Statoil es la tercera más importante por su récord en ventas a nivel mundial. "No hay ninguna duda, Statoil no existiría si no se hubiera asociado con la iniciativa privada", relata Gustavo Henríquez, su director en México. La tecnología y las inversiones de las grandes petroleras a lo largo de 30 años le permitieron a Statoil, empresa petrolera de carácter estatal, tener hoy los resultados a su favor: restitución de reservas al 99% y una producción de 2 millones de barriles diarios de petróleo al cierre del 2003 así como una tasa de retorno de las inversiones de 18.7 por ciento Lo anterior, con una planta laboral de 18,000 empleados e inversiones de 7,380 millones de dólares. En cambio, el rechazo a que ocurra esta posibilidad con Pemex ha propiciado un constante deterioro: la restitución de reservas es apenas del 26%, el valor patrimonial en el último año cayó 51%, además carga con un creciente pasivo, apesadumbrado por los Pidiregas. Durante los últimos 5 años la inversión de los Pidiregas se disparó 83.4%, en 1998 la contratación de la deuda fue por 2,000 millones de dólares, para el 2004 se estima que alcanzó los 12,000 millones. En contraste, la inversión presupuestal, en ese mismo periodo, cayó 70% al pasar de 3,000 millones de dólares a 1,000 millones. La forma de contrarrestar tal desbalance es darle a Pemex margen presupuestal para autoinversiones y la oportunidad de compartir el riesgo - inversión de los proyectos con otras compañías. "Pemex tendría grandes beneficios si en México se aplicara este esquema", considera Henríquez. "No se puede hablar de defender la soberanía de un país, cuando importa la cuarta parte de su consumo de gas natural de otro país, que a su vez, es importador". Statoil, platica el representante ejecutivo, supo que las alianzas con otras compañías le permitiría crece y compartir pérdidas o ganancias pues el negocio de exploración y explotación, por naturaleza es extremadamente riesgoso. Sin embargo, en el futuro cercano Pemex tendrá que enfrentar solo este riesgo ya que el marco jurídico y constitucional le impide tener alianzas con otras petroleras en el país. Es más Pemex tampoco está posibilitado para administrar su recursos e invertirlos en su desarrollo, su financiamiento depende de la asignación presupuestal autorizada por el Congreso de la Unión así como del financiamiento Pidiregas, que por cierto, también debe ser aprobado por los legisladores. Soberanía, la otra cara de la moneda Sobre el punto, Henríquez explica que en su país el gobierno nunca permitió que se petrolizará la economía para evitar riesgos y dejar que Statoil opere en beneficio de la economía nacional. Al ser interrogado a cerca de si la participación de las transnacionales vulneró la soberanía de su país, contesta que "el suelo es de la nación, a lo único que tienen derecho las empresas es a explotar los campos. La soberanía es un concepto del que no debe caber duda, el Congreso siempre adoptó una política de desarrollo controlado". En torno a este último concepto, explica que el gobierno condicionó las inversiones de la iniciativa privada a una tasa impositiva del 78%, entregar la producción al gobierno para comercializarla y llevar a la gente de Statoil a trabajar dentro de esas compañía el tiempo necesario para aprender. En Noruega los intereses son altos, comenta, ello permite que las ganancias de la renta petrolera se queden en el país. Asimismo, las compañías están obligadas a entregar su producción a Statoil: nosotros vendemos el crudo que elaboran. De los 2 millones de barriles diarios, el 50% es producción nacional. La idea de las alianzas fue aprender de la experiencia internacional, por ejemplo en un principio, fuimos con BP a Azerbajan, consideramos algunos proyectos por cinco años que nos permitió aprender la experiencia en los trabajos de exploración y explotación. Así, enviamos a nuestra gente a las empresas uno o dos años para aprender, para que de regreso a Noruega hicieran de Statoil lo que es hoy, una compañía que compite con las multinacionales. En tanto Pemex puede hacer alianzas en el extranjero pero en refinación, tal es el caso de su asociación en el refinaría de Deer Park, Estados Unidos, con Shell. El resultado de diversas fusiones entre Satatoil y las transnacionales es el desarrollo de la más alta tecnología para su industria petrolera que le permiten competir con ExxonMobil, Chevron Texaco, Shell, British Petroleum o Conoco Phillips en el mercado tanto interno como externo. Contradictoriamente, Pemex sin la posibilidad de las alianzas está posicionado en el ranking de las empresas petroleras, es la 7ma en el entorno internacional; aunque con una baja productividad por empleado que es soslayada por los bajos costos de producción. Mientras que Statoil produce 2 millones de barriles de crudo con 18,000 trabajadores, Pemex produce 3 millones 400,000 barriles con 140,000 empleados. Así, la asociación de Statoil con prácticamente todas las petroleras, más que poner en riesgo la soberanía del país lo fortaleció, explica el directivo. Y es que a diferencia de Pemex, Statoil atrae inversiones debido a que las transnacionales pueden incorporar a sus libro el número de reservas encontradas en el país. En México esto es imposible, de aquí que las petroleras no se interesaron por participar en los CSM el año pasado. Durante los procesos de licitación el mismo director general de Pemex, Raúl Muñoz Leos así como los participantes, reconocieron que este impedimento ahuyentara las decisiones de inversión. Después de treinta años de alianzas Statoil participa en 25 países y para el 2001 empezó a cotizar en la Bolsa de Valores en Nueva York. Pemex, en cambio no participa con inversiones en otros países y tampoco está listada en la Bolsa Mexicana de Valores. Su participación en el mercado financiero nacional se dirigió a la emisión de certificados bursátiles para financiarse. Las promesas y el impacto Statoil llegó a México en el 2001, las promesas del presidente Vicente Fox sobre la apertura del sector energético del país despertó su interés. Cuando el presidente Fox asumió el poder anticipó un nivel de apertura para la iniciativa privada, el esquema interesó, sin embargo vemos que es un proceso que tomara tiempo. Aunque, al ver el ritmo de las importaciones de gas natural y que la deuda en Pidiregas crece es que existe una necesidad económica frente a la que tienen que haber una apertura. "Creo que la apertura en México tiene que darse en menos de diez años y es que si uno mira el mundo aun en los más difíciles, Rusia, Cuba, China, Vietnam, o Arabia Saudita, hay apertura así que la competencia internacional en tecnología y recursos tienen que llegar a México. Statoil al ser líder en tecnología costa afuera, expresó su interés por quedarse en nuestro país para las exploraciones en aguas profundas del Golfo.

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