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En un hospital o centro sanitario, es necesario que todo producto y material usado para el tratamiento de los pacientes sea absolutamente seguro en su uso ya que el riesgo de contagio de enfermedades debe mantenerse lo más bajo posible.
La limpieza, la descontaminación y la esterilización son métodos imprescindibles para combatir este peligro.
La demanda para encontrar procedimientos apropiados para el control de infecciones se ha incrementado enormemente, especialmente desde la aparición de enfermedades como el SIDA, de rápida diseminación a escala mundial.
Además, enfermedades como la hepatitis B, que pueden ser transmitidas por instrumentos quirúrgicos contaminados, han estimulado la creación de normas y reglamentos más estrictos para los procedimientos de descontaminación y esterilización.
El método de esterilización más común y seguro de los utilizados habitualmente en los Hospitales y Centros Sanitarios es la esterilización mediante vapor a presión.
Los instrumentos de uso médico, especialmente si éstos van a ser utilizados en áreas de alto riesgo de un paciente, no deberían contener microorganismos viables. Sin embargo, la presencia de cualquier suciedad o partícula extraña (incluso si ésta es estéril) sobre los instrumentos y materiales, puede provocar peligrosas complicaciones en un paciente si penetra a través de una herida. El cuerpo tiende a rechazar cualquier materia extraña que penetre en el cuerpo. El resultado puede ser el retraso en su recuperación y cicatrización, con un sufrimiento adicional para el paciente. Esto puede ser extremadamente peligroso si durante una intervención, una partícula extraña penetra en el torrente sanguíneo.
Mediante la limpieza, la población de microorganismos residentes sobre los materiales (término conocido como Carga Microbiana) se reduce considerablemente. De esta forma, la contaminación inicial existente para la posterior desinfección o esterilización es considerablemente inferior y por tanto, estos procesos serán más efectivos, ya que se deberá eliminar menor cantidad de organismos. Así mismo, si se extrae esta suciedad visible, incluyendo cualquier resto de sangre o pus, se eliminará este caldo nutritivo que puede facilitar la pervivencia de microorganismos que hayan podido sobrevivir, proporcionando una oportunidad de multiplicación. Pero existe otro riesgo: los restos de los organismos muertos pueden causar reacciones febriles si penetran en el flujo sanguíneo. Los residuos producidos por estos organismos muertos es lo que se conoce como pirógenos. Existen microorganismos que contienen sustancias químicas venenosas que pueden ser liberadas en el momento de su muerte. De igual forma, estas endotoxinas pueden causar enfermedades muy serias. Todo esto constituyen razones adicionales para reducir la Carga Microbiana lo máximo posible antes de que el procedimiento mortal (desinfección o esterilización) se lleve a término.
Mediante la limpieza, se elimina la mayor parte de la Carga Microbiana, por tanto
la limpieza se considera el paso más importante dentro del ciclo de elaboración de productos estériles.
Los instrumentos médicos son normalmente materiales de alto costo. Sus ejes y bisagras son muy susceptibles de almacenar sedimentos de suciedad. Pequeños depósitos de sangre pueden inducir fácilmente una seria corrosión sobre los materiales (oxidación), que puede verse agravada por la humedad y las altas temperaturas conseguidas en el proceso de esterilización, especialmente si se utiliza vapor. La corrosión puede provocar graves daños sobre los instrumentos e incluso convertirlos en inútiles o peligrosos para el paciente. La pobre calidad del agua o la incorrecta dosificación de los agentes de limpieza puede igualmente causar corrosión. Para conseguir un correcto proceso de limpieza, se deben tener en cuenta varios factores, entre ellos: la eficacia química del agente de limpieza escogido, la calidad del agua, la naturaleza de los materiales que van a ser procesados y otras variables, como la temperatura y el tiempo de exposición.
Después de la limpieza, el instrumental deber ser inspeccionado y las cajas de instrumentos deben ser preparadas y empaquetadas para su esterilización. Esto requiere una intensa manipulación. La limpieza y normalmente la posterior desinfección, aseguran que todas esas acciones se realicen de forma más segura.
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08-Ene-2009 | |
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